El cuarto chakra, también llamado chakra del corazón o Anahata (en Sánscrito), regula nuestra capacidad de amar y de sana, por lo que mantenerlo alineado y fluyendo nos ayuda a vivir mejor.
Localizado en el centro de nuestro pecho, a nivel del corazón, este chakra está asociado con el color verde y el elemento aire. El chakra del corazón regula las emociones relacionadas con el amor propio, amor hacia los demás, compasión, armonía en las relaciones y conexión emocional con el yo superior o divino.
Síntomas de un chakra del corazón balanceado
Una persona con un chakra del corazón abierto, limpio y fluyendo armónicamente, manifestará:
Capacidad de relacionarse fácilmente con otros
Compasión y aceptación hacia los demás
Satisfacción emocional
Alta auto-estima
Capacidad de intimidad
Capacidad de perdón y confianza
Conexión con sus semejantes
Conexión con el medio ambiente
Síntomas de un chakra del corazón cerrado
Por el contrario, alguien con el chakra del corazón obstruido, manifestará:
Tristeza
Irritabilidad
Desconfianza hacia los demás
Miedo de compromiso
Tendencia a juzgar y criticar a otros
Necesidad de controlar
Posesividad
Miedo al abandono
Relaciones conflictivas
Físicamente, un chakra del corazón desbalanceado puede manifestarse en problemas respiratorios, del corazón, de brazos y manos.
